I. Medios y belleza

Uno de los fenómenos que más impactó y modificó la manera de apreciar la moda en el siglo pasado fueron los rostros que se la pusieron, que la vistieron, que la llevaron consigo y que, por ende, la establecieron en los medios de comunicación.

El fenómeno “top-model” terminó que se definiría apenas en los años 60, vendría no sólo a quedarse, sino a cambiar la manera de popularizar la moda. Y es que todas las grandes firmas, los grandes diseñadores, los genios del marketing se percataron del poder de un ideal de belleza, de una top-model.

Antes de los años 40, la moda era privilegio de poco, las exhibiciones de alta costura se hacían en privado, para la élite más poderosa. No se montaban los grandes shows ni se amontonaban los fotógrafos por una imagen, y por supuesto, no circulaban las editoriales a la velocidad de hoy. Con el desarrollo, primero del cien y después de la televisión, la moda empezó a dejar su carácter excluyente para llegar a convertirse en un fenómeno masivo, y con él una avalancha de rostros que “se pondrían de moda” y convertirse en iconos de un momento social determinado.

Esta es la crónica de los rostros que dejaron huella en la moda y definieron los esquemas de la belleza en el siglo XX